miércoles, 24 de mayo de 2017

Gente maravillosa


Muy pocas veces en nuestra vida conocemos a personas que nos tocan tanto el alma que jamás lograremos olvidarlas. Las queremos tanto que siempre permanecerán en nuestros corazones. Se tratan de personas tan especiales que con solo verlas, aunque solo sea por un segundo, nos sacan una sonrisa.

Cuando te toca ya despedirte de esas personas, lo pasamos fatal, puesto que pensamos que jamás la volveremos a ver o que se olvidarán de nosotros. Este tipo de pensamientos son los que nos suelen predominar en nuestras mentes; no obstante, a veces no corresponden con la realidad. Al no ser adivinos, cualquier suceso puede ocurrir. Tal vez te lo encuentres en la playa, o en la cola de un concierto, o quedáis para hablar sobre un asunto importante... ¿Quién sabe?

A su vez, durante todo el tiempo en el que no ves a dicha persona, sientes un vació completo en tu interior. Sabes que nadie más te sacará ese tipo de sonrisas que él o ella te sacaba, aunque a veces rías con otra gente; sabes que nadie más te provocará esos bonitos sentimientos que él o ella te provocaba, aunque seas feliz con otros... Tú, más que nadie, tienes la idea de que nadie se puede comparar a la persona querida, ya que todos somos diferentes (uno entre siete billones). Por eso, te aferras a todo lo que conservas de dicho ser: ya sea un vídeo en el que sale bailando, todo lo que te ha escrito, los libros que te recuerden a él, algún video que grabaste en alguna ocasión especial...

Sin embargo, a pesar de que echemos mucho de menos a dichas personas, tenemos que agradecer a Dios por haberlas conocido. Muchas personas no tienen esta oportunidad, así que debes sentirte muy agradecido por haber tenido el placer de conocerlas, sin importar si vuestros caminos se vuelven a cruzar o no. Si de verdad las quieres, quieres que sean felices, aunque a veces pueda eso hacerte sufrir un poquito.

martes, 23 de mayo de 2017

Tiempo


Sin palabras me quedo ante la espantosa noticia del atentado en Manchester. Seguiré sin comprender el motivo por el cual deciden atacar a los otros seres humanos, ¡incluyendo también a los más jóvenes! Es una desgracia. Lo peor de todo es que uno no sabe cuando alguna tragedia como esta volverá a ocurrir y a quienes afectarán. Lo que acaba de ocurrir en Inglaterra, podría haberte ocurrido a ti o a mí en algún concierto del artista que nos gusta

Por eso, hay que saber apreciar lo que se tiene antes de perderlo. Hay que valorar lo tenido y decir a las personas que de verdad quieres todo lo que tengas que decir (sin guardar nada de nada). El tiempo, al fin y a cabo, es efímero y nunca sabe cuando la vida va a terminar. Si no sabemos apreciar lo que tenemos, llegan, sin duda alguna, los lamentos. Nos arrepentimos de no decir tal cosa o de no decirlo. Si echas de menos a alguien, ¡díselo!; si quieres a alguien con todo tu corazón, ¡díselo!; si quieres disculparte con alguien por herir sus sentimientos, ¡díselo!. La vida es demasiado corta para vivir con arrepentimientos.

A su vez, si quieres hacer algo, no dudes en hacerlo. La vida no consiste en ser perfectos o en ganar o perder, sino en experimentar, probar cosas nuevas, amar, vivir, arriesgarse. Habrá momentos malos, pero déjame decirte que nada dura para siempre. Un mal día solo dura 24 horas, nada más.

Asimismo, hay que dejar fluir la vida, no cortarla antes de tiempo porque crees que la vida no vale la pena. Sí vale y mucho; nunca sabes cuando la buena suerte llegará. De hecho, siempre aparece después de los momentos más duros. Habré vivido solo dieciocho, casi diecinueve años, pero estoy segura que he vivido mucho más que algunos de mi edad y puedo afirmar que esa enunciación ("la buena suerte siempre aparece después de los momentos más duros") no dice nada falso. Es pura verdad.

Para concluir, añadiré una cita de El Principito: "El tiempo que pasaste con tu rosa es lo que la hizo tan importante".

domingo, 21 de mayo de 2017

Insensibilidad


Resulta más que evidente que la sociedad está empeorando poco a poco. No solo debido a motivos políticos, sino al hecho de que cada día mucha gente se muestra insensible con las necesidades de otras personas. ¿Por qué nos quejamos de las guerras si luego nos burlamos de las creencias de otras personas? Por ejemplo, hay muchas personas en Internet que no creen en Dios y que, por ello, creen que tienen el derecho de meterse con las personas creyentes.

Asimismo, también hay padres que no aprecian el trabajo realizado por sus hijos durante el año académico. Les gustarían que sus hijos trabajasen para ellos en vez de disfrutar de sus merecidas vacaciones. Sinceramente, yo lo veo muy injusto y una forma de sobreexplotación. Si una persona, ya sea un estudiante o un trabajador, ha trabajo muy duro para descansar en verano, ¿por qué cojones tienen que amargarle las vacaciones? Me resulta algo increíble (en el mal sentido).

También hay otros, o incluso los mismos padres, que optan por meter mucha presión a sus hijos. "Tienes que hacer esto... Tienes que darte prisa en sacarte el carnet... No quieras estudiar lo que quieras, que eso no da dinero...." Y todo eso sin tener en consideración los sentimientos de sus hijos, que se sienten más como máquinas de obedecer ordenes que como humanos, lo cual es triste, puesto que todos nosotros salimos al exterior como producto de nuestras familias.

A su vez, también cabe destacar que las personas tenemos sentimientos y que debemos de comunicarnos usando un tono apropiado conforme a la persona. No sé puede utilizar un tono grosero y ofensivo a personas sensibles que no han hecho nada. Porque eso puede conllevar malas consecuencias para la persona a la que está tratando así. Pero eso la gente no lo piensa. ¿Sabes por qué? Porque muchas personas carecen de sensibilidad y empatía.

Desde mi punto de vista, la vida resultaría más sencilla y bonita si todos sintiésemos empatía por los demás. Si todos nos pusiésemos en la piel de los demás. Porque ciertos comentarios pueden hacer llegar pensar a alguien que es una persona inútil y que, por eso mismo, decide desaparecer para siempre de sus vidas suicidándose. Luego vendrán los arrepentimientos, pero será demasiado tarde y eso porque carecemos de sentimientos y empatía.

viernes, 19 de mayo de 2017

Recuerdos

Tal vez recordar sea doloroso, sobre todo si se trata de momentos que han causado un gran impacto, tanto para bien como para mal. Todo el mundo, en algún momento en sus vidas, ha llorado recordando algún momento. Yo lo he hecho. Muchas veces, diría yo.

Por ejemplo, hoy hace un año de que me entregaron las notas de 2º de bachillerato. Estuve muy contenta ese día (no solo porque saqué un 10 en inglés y porque mi madre y yo comimos en mi restaurante favorito); sin embargo, aunque se haya acabado, siempre lo recordaré, al igual que otros momentos en los que fui también feliz.

Aun así, debo de admitir que muchas veces desearía tener una máquina del tiempo y volver a esos tiempos, no para cambiar cosas, sino para volver a revivir ciertas emociones. Resulta cierto eso que dicen que en un año cambia todo, para mejor o para peor. Sin embargo, no por eso debemos de dejar disfrutar la vida. Hay que vivir cada momento como si fuera único, como si dentro de un año todo fuese distinto (y es que será así).   Está bien llorar por esos recuerdos tan preciados, pero tampoco hay que dejar de vivir el presente. Quizá el año que viene puede que no tengas lo que tienes ahora y te lamentes por no haberlo disfrutado lo suficiente. Por ejemplo, yo sabía muy bien el año pasado que no volvería a ver a determinadas personas especiales; por eso, las miraba como si al día siguiente las fuese a perder. Disfruté muchísimo ese tiempo vivido con esas personas.

No obstante, también debo de admitir que, debido a haber disfrutado tanto de esos días al lado de dicha persona, sufro cada vez que recuerdo esos tiempos. Fueron tan bonitos y hermosos que siempre quedarán en mi memoria, lo cual debo de sentirme agradecida, puesto que permanecerán en mi corazón por mucho tiempo. Entiendo que esas situaciones no volverán a repetirse, pero me siento orgullosa de haber vivido esos bonitos momentos con gente maravillosa.

jueves, 18 de mayo de 2017

Desaparecer..


¿No os gustaría, aunque solo fuera por un día, desaparecer y aislaros en un lugar lejano donde poder relajarse y desconectar de la realidad? ¿No os gustaría no saber nada del mundo y centraros en vuestro ser: en vuestros pensamientos, sentimientos, creencias? Yo creo que así uno se podría conocer bastante mejor.

Hoy en día, resulta difícil poder llegar a hacerlo debido al enorme estrés que padece mucha gente. Por eso, a mi me gustaría, aunque solo durase veinticuatro horas, refugiarme en algún lugar desconocido y desconectar de todo: estudios, familia, política, guerras... 

De esta manera, ya tengo ganas de irme a Innsbruck de Erasmus. Solo durará mi estancia unos cuatro meses, pero valdrá la pena. Tal vez tenga que hacer mucho papeleo y, al principio, me costará adaptarme; sin embargo, podré hacer lo que yo quiera sin regirme por las reglas de nadie (siempre teniendo unos límites, claro está): irme a esquiar, caminar por las montañas, ir a fiestas locales... Sé que estoy poniendo muchas expectativas al viaje, pero no está mal soñar. 

Además, teniendo mis experiencias previas de estar en otros países extranjeros durante el verano, afirmo que va a estar bien el viaje a pesar de que haya algún que otro problema. Por ejemplo, en Malta me pude relajar por completo. Necesitaba descansar, ya que había sufrido mucho en 2º de Bachillerato; afortunadamente, lo conseguí. Me relajé, desconecté, pude conocerme un poco más a mi misma... Por eso, recomiendo viajar solo a cualquiera que necesite desconectar y relajarse.

Vale la pena, aunque haya gente que crea que viajar solo da pena. Lo que es triste es que haya gente estresada e histérica todos los días y que se muestra reacia a cambiar su situación solo por no perder su orgullo. Así que, hay que descansar y viajar a cualquier lugar del mundo solo para, de esta manera, conectarse con uno mismo y quererse, que resulta favorecedor para la salud (siempre que uno no pasé de los límites y acabe siendo una persona narcicista).