viernes, 19 de mayo de 2017

Recuerdos

Tal vez recordar sea doloroso, sobre todo si se trata de momentos que han causado un gran impacto, tanto para bien como para mal. Todo el mundo, en algún momento en sus vidas, ha llorado recordando algún momento. Yo lo he hecho. Muchas veces, diría yo.

Por ejemplo, hoy hace un año de que me entregaron las notas de 2º de bachillerato. Estuve muy contenta ese día (no solo porque saqué un 10 en inglés y porque mi madre y yo comimos en mi restaurante favorito); sin embargo, aunque se haya acabado, siempre lo recordaré, al igual que otros momentos en los que fui también feliz.

Aun así, debo de admitir que muchas veces desearía tener una máquina del tiempo y volver a esos tiempos, no para cambiar cosas, sino para volver a revivir ciertas emociones. Resulta cierto eso que dicen que en un año cambia todo, para mejor o para peor. Sin embargo, no por eso debemos de dejar disfrutar la vida. Hay que vivir cada momento como si fuera único, como si dentro de un año todo fuese distinto (y es que será así).   Está bien llorar por esos recuerdos tan preciados, pero tampoco hay que dejar de vivir el presente. Quizá el año que viene puede que no tengas lo que tienes ahora y te lamentes por no haberlo disfrutado lo suficiente. Por ejemplo, yo sabía muy bien el año pasado que no volvería a ver a determinadas personas especiales; por eso, las miraba como si al día siguiente las fuese a perder. Disfruté muchísimo ese tiempo vivido con esas personas.

No obstante, también debo de admitir que, debido a haber disfrutado tanto de esos días al lado de dicha persona, sufro cada vez que recuerdo esos tiempos. Fueron tan bonitos y hermosos que siempre quedarán en mi memoria, lo cual debo de sentirme agradecida, puesto que permanecerán en mi corazón por mucho tiempo. Entiendo que esas situaciones no volverán a repetirse, pero me siento orgullosa de haber vivido esos bonitos momentos con gente maravillosa.

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